domingo, febrero 04, 2007

Charlitas II


Victoria se acercaba peligrosamente a Homero, un cachorro de boxer.
El Mannu miraba, y Victoria le aconsejaba cómo tratarlo:

V: No lo agarres de la patita porque dice papa que le duele.
M: ¿A vos te mordió el perrito?
V: sí, acá (se señala un raspón en el brazo)
M: ¿eso te lo hizo él?
V: No.

y siguió jugando con el cachorro.

martes, enero 16, 2007

jueves, enero 11, 2007

Músicos, lo que se dice músicos...

Y otra vez a las andadas... Acompañamos a la Ceci en Punta Hidalgo. Mariano, Leo y yo. Y me le animé al cajón!!
Gracias a Huguito que nos aguanta cada vez que le usurpamos el escenario, los instrumentos y todo.




Campamento

La verdad, nunca pensamos que iríamos a la Laguna Negra cargando un cachorro. Pero bue... Hay cosas que cuando uno es pequeño quedan guardadas en algún lugarcito. Suponemos que este campamento será una de esas cosas para Victoria.









miércoles, enero 10, 2007

Charlitas

Preocupaciones:

Dos máquinas haciendo complejos cálculos de animaciones desde el día anterior. Una donde trabajaba el papá. La hija, 2 añitos, al lado de una silla azul, esperando a la madre para sentarse a ver una película en una de las compus. Sale la madre del baño, la case se oscurece de golpe. Corte de luz. El ruido de las computadoras cesa de golpe.
La madre con cara de "Se cortó la luz..."
- No te puedo creer. - dice el padre, serio, llevándose las manos a la nuca. - Me cagó dos renders.
Momento de silencio tenso.
La niña baja la vista, y murmura bajito, igualmente preocupada y como para sí:
- No vamos a poder ver la pelica...

----

Un poco de corrección, por favor:

M (mirando en el cuerpito de V. las marcas de las picaduras de las terribles noches de verano): -Te comieron los mosquitos...
V: - No me comieron. Me picaron.

domingo, diciembre 10, 2006

Con ustedes: Bomo, en el hombro de la capitana Gloria.
La capitana lo salvó del amontonamiento en la veterinaria, provisoriamente está en casa, para recuperarse. Mientras no aprenda a hablar, no hay drama. Lo único que nos falta es un lorito/a que ande repitiendo: "¡Mamá, mamá, mamaaaaaaaa!".

lunes, noviembre 13, 2006

Charla sobre esqueletos



En el campamento:

M (señalando la calavera en la arena): - Acá vimos el esqueleto de vaca; mirá, ahí está.
Vic (mirandome a los ojos con cierta desconfianza): - Mede?
M (tranquilizador): - No, no muerde porque está muerto.
Vic : - Está meto?
M: - si.
Vic (luego de una pausa): - Hay que retarlo para que no vaya a casa.
M (tranquilizador, asombrado y conteniendo la risa): - ¡No podemos retarlo, ni va a ir a casa, porque está muerto!
Vic: - Está meto?
M: - si.
Vic (volviendo a mirar, esta vez con ternura, la calavera): - ¡Pobecito!

viernes, noviembre 10, 2006

Terapias alternativas II

Comíamos tranquilos.
En la casa, demasiado silencio.
-Me voy a ver qué está haciendo.- dije.
Desde su pieza me miró seria y me dijo:
-Me puse crema.
Sólo pudimos reciclar un tercio del protector solar.




















































































jueves, octubre 26, 2006

Mirar las estrellas...

Según el Telescopio Hubble, lo que vemos aquí es un choque entre dos galaxias. Sólo traten de imaginar... Nuestra casa, Argentina, América, la Tierra, el Sistema Solar, la Vía Láctea. Bueno, chocaron dos como esta última.

sábado, septiembre 30, 2006

Al Maestro con cariño

Similitudes y diferencias entre una tortuga y un alcaucil

Algunas conclusiones que surgieron de debatir este post con mi amigo Matiítas:

Diferencias:
1) el alcaucil no esconde la cabeza, a menos que haya hecho algo muy malo.
2) a la tortuga no se le arrancan hojas.
3) si dejás un alcaucil en el plato, no se va.
4) en una carrera, gana la tortuga, a menos que al alcaucil lo arrojen con honda.
5) la tortuga es más áspera.
6) No puedo comprar un alcaucil en un pet-shop
7) No puedo comprar una tortuga en la verdulería. Un alcaucil tampoco porque son carísimos.
8) No puedo sacar a pasear un alcaucil porque la gente te mira raro. (Con la tortuga también puede ocurrir...)

Similitudes:
1) tienen aproximadamente el mismo sabor.
2) son de colores similares.
3)
son ovoides, vistos de arriba y sin contar las patas y cabeza (de cualquiera de los dos)
4) ambos tienen corazón. Al menos el alcaucil.
5) ambos pueden romper paredes de durlock, si se arrojan con suficiente fuerza.
6) no se pueden dar vuelta si se los pone boca arriba.

La Banda y la bicicleta

Fuimos a buscar la bici tándem a la bicicletería, y de paso, salimos a dar una vuelta: Gloria, Victoria y yo.
En el parque de la terminal, una banda con bastoneras y todo desfilaba y tocaba, en ese orden - cinético espectáculo, más que musical - y aprovechamos para quedarnos un momento a verlo.
Luego del complicado cruce de calle - el que conozca esa esquina ya sabrá - dejamos la bici en el pasto y nos confundimos entre la gente.
Tubas, saxos, redoblantes, bombos, flautas traversas, clarinetes y hasta un xilofón recorrían pasto y vereda, en errática trayectoria; la gente sacaba fotos; yo de vez en cuando le nombraba a Victoria los instrumentos.
En uno de esos giros coreográficos, la banda de unos 40 muchachos/as, encaró para la vereda, más exactamente un poquito más allá de donde estaba recostada nuestra aparatosa bici, con bocinita de Winnie Pooh y todo.
Nosotros quedamos de un lado de la banda, y del otro la bici.
-¿No irán para donde está la bici?- me preguntó Gloria con cara de sorpresa.
-No. Van a doblar antes.- respondí sin entender cómo era la coreografía en cuestión, porque para mí era improvisada.
Efectivamente, la profesora y alguna gente que estaba del otro lado ayudaron a correrla. Yo me preguntaba por qué no doblaron por otro lado. También había un busto de un señor que no me acuerdo cómo se llama y le pasaron por ambos lados ya que correrlo requería de intervenciones más complicadas.
Terminó la función con éxito, y con calor por parte de los uniformados.
Nosotros dejamos que la gente se fuera, y luego, como quien no quiere la cosa, nos subimos a la bici y volvimos a casa.

viernes, septiembre 29, 2006

Primer contacto con un alcaucil.


En realidad, es la segunda vez que encara uno, pero antes era muy chiquita y no decía ni ajó. Es decir, mil tipos de balbuceos, pero "ajó" jamás. Ahora que tiene 2 años lo dice cuando el padre le pide, en fin.
Gloria trajo el plato a la mesa y ella se incorporó con cara de sorpresa; se paró en su silla y gritó: -¡miráaaaa!
-¿Qué cosa, Victoria?
-¡¡¡Una totuga!!!


Luego de las risas pasamos a explicarle las diferencias entre la tortuga y el alcaucil (o alcachofa).

miércoles, septiembre 20, 2006

Frases célebres III

esto es un diálogo espontáneo luego de chocarnos las cabezas:

M: a vos te dolió?
G: si
M: con razón, porque al que le duele más es al que más le duele...

20-set-2006

Filosofía pura. Se puede contribuír.

sábado, septiembre 09, 2006

viernes, julio 21, 2006

Las agencias de publicidad...

Bueno, bueno...
encontramos esta brillante crítica constructiva, y la compartimos con quien sepa escuchar...

Escuchar el audio

fuente: http://www.rescatate.com/cultura

Saludos!

sábado, julio 15, 2006

Un poco de historia

En la historia de la India, podemos recordar las guerras antiguas entre dos grandes tribus...
Unos eran nómades, y basaban su economía en el trabajo de la tierra. Eran los de la tribu de Plantalachakra.
Los otros, sedentarios hasta encontrar alguna tribu a la cual expoliar, vivían de arriba y fumaban macanas, lo cual puede apreciarse en muchos de los actuales mandalas; hablamos obviamente de la tribu de Plantalachala.


Otro episodio es el de la caída de los Sumerios. Los hubo de gran variedad, pero al final, los quemaron a todos.

jueves, julio 13, 2006

El inmortal (V parte y final)

V
Recorrí nuevos reinos, nuevos imperios. En el otoño de 1066 milite en el puente de Stamford, ya no recuerdo si en las filas de Harold, que no tardó en hallar su destino, o en las de aquel infausto Harald Hardrada que conquistó seis pies de tierra inglesa, o un poco mas. En el séptimo siglo de la Héjira, en el arrabal de Bulaq, transcribí con pausada caligrafía, en un idioma que he olvidado, en un alfabeto que ignoro, los siete viajes de Simbad y la historia de la Ciudad de Bronce. En un patio de la cárcel de Samarcanda he jugado muchísimo al ajedrez. En Bikanir he profesado la astrología y también en Bohemia. En 1638 estuve en Kolozsvar y después en Leipzig. En Aberdeen, en 1714, me suscribí a los seis volúmenes de la Iliada de Pope; se que los frecuente con deleite. Hacia 1729 discutí el origen de ese poema con un profesor de retórica, llamado, creo, Giambattista; sus razones me parecieron irrefutables. El cuatro de octubre de 1921, el Patna, que me conducía a Bombay, tuvo que fondear en un puerto de la costa eritrea 1. Baje; recordé otras mañanas muy antiguas, también frente al Mar Rojo, cuando yo era tribuno de Roma y la fiebre y la magia y la inacción consumían a los soldados. En las afueras vi un caudal de agua clara; la probé, movido por la costumbre. Al repechar la margen, un árbol espinoso me laceró el dorso de la mano. El inusitado dolor me pareció muy vivo. Incrédulo, silencioso y feliz, contemple la preciosa formación de una lenta gota de sangre. De nuevo soy mortal, me repetí, de nuevo me parezco a todos los hombres. Esa noche, dormí hasta el amanecer.
...He revisado, al cabo de un año, estas paginas. Me consta que se ajustan a la verdad, pero en los primeros capítulos, y aun en ciertos párrafos de los otros, creo percibir algo falso. Ello es obra, tal vez, del abuso de rasgos circunstanciales, procedimiento que aprendí en los poetas y que todo lo contamina de falsedad, ya que esos rasgos pueden abundar en los hechos, pero no en su memoria... Creo, sin embargo, haber descubierto una razón mas íntima. La escribiré; no importa que me juzguen fantástico.
La historia que he narrado parece irreal porque en ella se mezclan los sucesos de dos hombres distintos. En el primer capítulo, el jinete quiere saber el nombre del río que baña las murallas de Tebas; Flaminio Rufo, que antes ha dado a la ciudad el epíteto de Hekatómpylos, dice que el río es el Egipto; ninguna de esas locuciones es adecuada a el, sino / Homero, que hace mención expresa, en la Ilíada, de Tebas Hekatómpylos, y en la Odisea, por boca de Proteo y de Ulises, dice invariablemente Egipto por Nilo. En el capítulo segundo, el romano, al beber el agua inmortal, pronuncia unas palabras en griego; esas palabras son homéricas y pueden buscarse en el fin del famoso catalogo de las naves. Después, en el vertiginoso palacio, habla de "una reprobación que era casi un remordimiento"; esas palabras corresponden a Homero, que había proyectado ese horror. Tales anomalías me inquietaron; otras, de orden estético, me permitieron descubrir la verdad. El ultimo capítulo las incluye; ahí esta escrito que milite en el puente de Stamford, que transcribí, en Bulaq, los viajes de Simbad el Marino y que me suscribí, en Aberdeen, a la Ilíada inglesa de Pope. Se lee, inter alia: "En Bikanir he profesado la astrología y también en Bohemia". Ninguno de esos testimonios es falso; lo significativo es el hecho de haberlos destacado. El primero de todos parece convenir a un hombre de guerra, pero luego se advierte que el narrador no repara en lo bélico y sí en la suerte de los hombres. Los que siguen son mas curiosos. Una oscura razón elemental me obligó a registrarlos; lo hice porque sabía que eran patéticos. No lo son, dichos por el romano Flaminio Rufo. Lo son, dichos por Homero; es raro que este copie, en el siglo trece, las aventuras de Simbad, de otro Ulises, y descubra, a la vuelta de muchos siglos, en un reino boreal y un idioma bárbaro, las formas de su Ilíada. En cuanto a la oración que recoge el nombre de Bikanir, se ve que la ha fabricado un hombre de letras, ganoso (como el autor del catalogo de las naves) de mostrar vocablos espléndidos 2.
Cuando se acerca el fin, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras. No es extraño que el tiempo haya confundido las que alguna vez me representaron con las que fueron símbolos de la suerte de quien me acompañó tantos siglos. Yo he sido Homero; en breve, seré Nadie, como Ulises; en breve, seré todos: estaré muerto.


Posdata de 1950. Entre los comentarios que ha despertado la publicación anterior, el mas curioso, ya que no el mas urbano, bíblicamente se titula A coat of many colours (Manchester, 1948) y es obra de la tenacísima pluma del doctor Nahum Cordovero. Abarca unas cien paginas. Habla de los centones griegos, de los centones de la baja latinidad, de Ben Jonson, que definió a sus contemporáneos con retazos de Séneca, del Virgilius evangelizans de Alexander Ross, de los artificios de George Moore y de Eliot y, finalmente, de "la narración atribuida al anticuario Joseph Cartaphilus". Denuncia, en el primer capitulo, breves interpolaciones de Plinio (Historia naturalis, V, 8); en el segundo, de Thomas de Quincey (Writings, III, 439); en el tercero, de una epístola de Descartes al embajador Pierre Chanut; en el cuarto, de Bernard Shaw
(
Back to Methuselah, V). Infiere de esas intrusiones, o hurtos, que todo el documento es apócrifo.
A mi entender, la conclusión es inadmisible.
Cuando se acerca el fin, escribió Cartaphilus, ya no quedan imágenes del recuerdo; solo quedan palabras. Palabras, palabras desplazadas y mutiladas, palabras de otros, fue la pobre limosna que le dejaron las horas y los siglos.

El inmortal (IV parte)

IV

Todo me fue dilucidado, aquel día. Los trogloditas eran los Inmortales; el riacho de aguas arenosas, el Río que buscaba el jinete. En cuanto a la ciudad cuyo nombre se había dilatado hasta el Ganges, nueve siglos haría que los Inmortales la habían asolado. Con las reliquias de su ruina erigieron, en el mismo lugar, la desatinada ciudad que yo recorrí: suerte de parodia o reverso y también templo de los dioses irracionales que manejan el mundo y de los que nada sabemos, salvo que no se parecen al hombre. Aquella fundación fue el ultimo símbolo a que condescendieron los Inmortales; marca una etapa en que, juzgando que toda empresa es vana, determinaron vivir en el pensamiento, en la pura especulación. Erigieron la fabrica, la olvidaron y fueron a morar en las cuevas. Absortos, casi no perciban el mundo físico.
Esas cosas Homero las refirió, como quien habla con un niño. También me refirió su vejez y el postrer viaje que emprendió, movido, como Ulises, por el propósito de llegar a los hombres que no saben lo que es el mar ni comen carne sazonada con sal ni sospechan lo que es un remo. Habitó un siglo en la Ciudad de los Inmortales. Cuando la derribaron, aconseja la fundación de la otra. Ello no debe sorprendernos; es fama que después de cantar la guerra de Ilión, cantó la guerra de las ranas y los ratones. Fue como un dios que creara el cosmos y luego el caos.
Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal. He notado que, pese a las religiones, esa convicción es rarísima. Israelitas, cristianos y musulmanes profesan la inmortalidad, pero la veneración que tributan al primer siglo prueba que sólo creen en el, ya que destinan todos los demás, en numero infinito, a premiarlo o a castigarlo. Mas razonable me parece la rueda de ciertas religiones del Indostán; en esa rueda, que no tiene principio ni fin, cada vida es efecto de la anterior y engendra la siguiente, pero ninguna determina el conjunto... Adoctrinada por un ejercicio de siglos, la república de hombres inmortales había logrado la perfección de la tolerancia y casi del desdén. Sabía que en un plazo infinito le ocurren a todo hombre todas las cosas. Por sus pasadas o futuras virtudes/ todo hombre es acreedor a toda bondad, pero también a toda traición, por sus infamias del pasado o del porvenir. Así como en los juegos de azar las cifras pares y las cifras impares tienden al equilibrio, así también se anulan y se corrigen el ingenio y la estolidez, y acaso el rústico poema del Cid es el contrapeso exigido por un solo epíteto de las Eglogas o por una sentencia de Heráclito. El pensamiento mas fugaz obedece a un dibujo invisible y puede coronar, o inaugurar, una forma secreta. Se de quienes obraban el mal para que en los siglos futuros resultara el bien, o hubiera resultado en los ya pretéritos... Encarados así, todos nuestros actos son justos, pero también son indiferentes. No hay méritos morales o intelectuales. Homero compuso la Odisea; postulado un plazo infinito, con infinitas circunstancias y cambios, lo imposible es no componer, siquiera una vez, la Odisea. nadie es alguien, un solo hombre inmortal es todos los hombres. Como Cornelio Agrippa, soy dios, soy héroe, soy filósofo, soy demonio y soy mundo, lo cual es una fatigosa manera de decir que no soy.
El concepto del mundo como sistema de precisas compensaciones influyó vastamente en los Inmortales. En primer termino, los hizo invulnerables a la piedad. He mencionado las antiguas canteras que rompían los campos de la otra margen; un hombre se despeñó en la mas honda, no podía lastimarse ni morir, pero lo abrasaba la sed; antes que le arrojaran una cuerda pasaron setenta años. Tampoco interesaba el propio destino. El cuerpo era un sumiso animal domestico y le bastaba, cada mes, la limosna de unas horas de sueno, de un poco de agua y de una piltrafa de carne. Que nadie quiera rebajarnos a ascetas. No hay placer mas complejo que el pensamiento y a el nos entregábamos. A veces, un estimulo extraordinario nos restituía al mundo físico. Por ejemplo, aquella mañana, el viejo goce elemental de la lluvia. Esos lapsos eran rarísimos; todos los Inmortales eran capaces de perfecta quietud; recuerdo alguno a quien jamas he visto de pie: un pájaro anidaba en su pecho.
Entre los corolarios de la doctrina de que no hay cosa que no este compensada por otra, hay uno de muy poca importancia teórica, pero que nos indujo, a fines o a principios del siglo X, a dispersarnos por la faz de la tierra. Cabe en estas palabras:
Existe un río cuyas aguas dan la inmortalidad; en alguna región habrá otro río cuyas aguas la borren. El numero de ríos no es infinito; un viajero inmortal que recorra el mundo acabara, algún día, por haber bebido de todos. Nos propusimos descubrir ese río.
La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Éstos conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser ultimo; no hay rostro que no este por desdibujarse como el rostro de un sueno. Todo. entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso. Entre los Inmortales, en cambio, cada acto (y cada pensamiento) es el eco de otros que en el pasado lo antecedieron, sin principio visible, o el fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. No hay cosa que no este como perdida entre infatigables espejos. Nada puede ocurrir una sola vez, nada es preciosamente precario. Lo elegíaco, lo grave, lo ceremonial, no rigen para los Inmortales. Homero y yo nos separamos en las puertas de Tanger; creo que no nos dijimos adiós.